Orden: Cuculiformes
Familia: Cuculidae
Nombre en Galego: CUCO
Inglés: Cuckoo
Tamaño: 32 cm. Peso:
Status: Migratorio
Hábitat: Sotos de castaños y en la Chopera.
Protección: Nidificante estival de interés especial.
Identificación: Cabeza y dorso gris, partes inferiores barradas; pico fino, alas puntiagudas y cola moteada; canto característico; sexos iguales; los jóvenes son castaños y barrados, con manchas blancas en la cabeza. Nido: No hace.
Alimentación: Insectos, especialmente grandes gusanos, arañas, ciempiés y cocas de tierra; las crías comparten la dieta de las aves que parasitizan, habitualmente, insectos, pero a veces semillas, como cuando los padres adoptivos son pardales. Puesta: 12 a 13 huevos en otros tantos nidos, apartando de cada nido un huevo para mantener el mismo número.
Incubación: 11 días
¿Sabías que...
... no podía llamarse de otra manera al tener un canto tan característico, su nombre es muy parecido en las distintas lenguas?
... no hay otro pájaro que tenga un canto tan conocido ni tan fácil de recordar como el sonoro "cu-cu" anunciando la llegada de la primavera?
... llega por el mes de Marzo, cuando los árboles comienzan a cubrirse de hojas y ya se puede esconder en ellas y que tanto el macho como la hembra ya nos regalan con su particular canto.
... una vez hecha la puesta en el mes de Julio los adultos parten cara África, a donde pasarán el invierno?
... la hembra vigila un vasto territorio, en busca de nidos en construcción, y que cuando observa el comienzo de la puesta ajena aprovecha el momento en el que los propietarios están ausentes para poner un huevo en el nido elegido, generalmente por la tarde, mientras que aquellos ponen, en su mayoría, a primeras horas de la mañana y que con intervalos de 48 horas, el Cuco hembra pone de 12 a 13 huevos en otros tantos nidos, apartando de cada uno de ellos un huevo para mantener el mismo número aprovechándose principalmente de las siguientes aves: Chochines, Petirrojos, Lavanderas?
... cada huevo es abandonado, a su suerte en el nido de un anfitrión involuntario?
... el huevo del Cuco eclosiona antes que los otros huevos del nido (en 11 días, el período de incubación más corto de todas las aves) y nada más salír del huevo, aún completamente desnudo, empuja a los otros huevos hasta echarlos fuera del nido?
... los jóvenes marchan más tarde, en Agosto/Septiembrhttp://www.blogger.com/img/blank.gife, sin ser guiados por sus padres, a los que no conocieron nunca?
... la emigración la hacen de noche y aisladamente y que este hecho demuestra un sentido innato de orientación que les permite a los jóvenes encontrar el lugar donde pasar el invierno?
... el invierno lo pasan en los bosques ecuatoriales, por lo que tienen que atravesar el desierto del Sahara?
... el "Cuco cuqueiro" es una hermosa canción que interpretaba Suso Vaamonde?
http://www.terra.es/personal2/cmondelo/cuco.htm
jueves, 2 de junio de 2011
jueves, 12 de mayo de 2011
MUSEO RAE
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición
Ver artículo enmendadomuseo.
(Del lat. musēum, y este del gr. μουσεῖον).
1. m. Lugar en que se guardan colecciones de objetos artísticos, científicos o de otro tipo, y en general de valor cultural, convenientemente colocados para que sean examinados.
2. m. Institución, sin fines de lucro, abierta al público, cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de los objetos que mejor ilustran las actividades del hombre, o culturalmente importantes para el desarrollo de los conocimientos humanos.
3. m. Lugar donde se exhiben objetos o curiosidades que pueden atraer el interés del público, con fines turísticos.
4. m. Edificio o lugar destinado al estudio de las ciencias, letras humanas y artes liberales.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición
Ver artículo enmendadomuseo.
(Del lat. musēum, y este del gr. μουσεῖον).
1. m. Lugar en que se guardan colecciones de objetos artísticos, científicos o de otro tipo, y en general de valor cultural, convenientemente colocados para que sean examinados.
2. m. Institución, sin fines de lucro, abierta al público, cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de los objetos que mejor ilustran las actividades del hombre, o culturalmente importantes para el desarrollo de los conocimientos humanos.
3. m. Lugar donde se exhiben objetos o curiosidades que pueden atraer el interés del público, con fines turísticos.
4. m. Edificio o lugar destinado al estudio de las ciencias, letras humanas y artes liberales.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
viernes, 6 de mayo de 2011
miércoles, 27 de abril de 2011
PINTURA RUPESTRE DE LA CUEVA DE LAS GRAJAS


PINTURA RUPESTRE DE LA CUEVA DE LAS GRAJAS
Jesús Fernández Palmeiro
La Cueva de las Grajas, que debe su nombre a que algunos córvidos utilizan para refugiarse y anidar algunos huecos de su techo, es una cavidad de considerables dimensiones que se localiza en la Sierra del Coto de la Zarza, próxima al Cerro de Enmedio y al Collado de las Cobatillas. No está en el Cerro Gordo, en el límite entre Almería y Granada, como se publicó en los primeros trabajos, dando lugar a errores posteriores, ya que se incluyó en los estudios de cuevas con arte rupestre del norte de Almería.
Su entrada, situada a unos l.250 m. de altura, está en una zona llana amesetada y rodeada de montañas, abriéndose en profundidad a modo de sima. Descendiendo por una ligera pendiente, muy irregular y alterada por el paso del ganado, se accede a su vestíbulo. En él aparecen amontonamientos de piedras y de ramajes, colocados por los pastores para modificar su acceso o hacerlo más practicable, ya que desde antiguo se ha utilizado para guardar los rebaños. Esta actividad ha hecho que en su interior se haya acumulado, a lo largo de los años, una gran cantidad de estiércol, por lo que en su techo se excavó un pequeño túnel, para intentar extraerlo. Las paredes están muy ennegrecidas por la humedad y en algunos puntos se aprecian filtraciones de agua. Dentro de la cueva, en su parte más baja y oscura, comienza una galería de difícil acceso por su estrechez, poca altura y por su pendiente.
La estancia en la cavidad no es agradable por el fuerte olor a ganado, la humedad, la oscuridad y por la presencia de restos de ovejas muertas. Su habitabilidad se hace difícil, siendo más adecuada para esta función el área del vestíbulo.
En su interior es muy complicado encontrar materiales arqueológicos, aunque Breuil señalaba la presencia de cerámicas antiguas de distintas épocas, junto a restos de animales domésticos y salvajes (ciervos). Solamente en su exterior, al oeste de su entrada y junto a una suave elevación, hay un afloramiento de sílex en el que se han podido recoger unas pocas lascas y algún núcleo.
A pesar de que la cueva no presenta las características típicas de los abrigos pintados levantinos, en marzo de l9l3 fue visitada por el abate H. Breuil y por D. Juan Cabré, que estaban estudiando varios abrigos con pinturas de la zona de Vélez Blanco (Almería). Encontraron en ella vestigios de pinturas, conservándose tan solo la cabeza de una cabra.
Se encuentra en una pared lisa, próxima a la entrada. Es de color rojo muy difuminado, ya que apenas se puede apreciar, y presenta unos cuernos largos y paralelos inclinados hacia atrás. No quedan restos de otras partes del animal.
Sus descubridores la consideraron como una pintura paleolítica y algunos estudios recientes mantienen esta cronología. Sin embargo, por su naturalismo y dimensiones, ha sido incluida en distintos trabajos sobre el Arte Levantino, que es de época postpaleolítica.
BIBLIOGRAFÍA
Breuil, H. y Obermaier, H., «Travaux de l’anée l9l3», l’Anthropologie, tomo XXV, 1914, p. 243.
Breuil, H y Motos, F., «Les roches a figures naturalistes de la région de Velez Blanco (Almería)», l’Anthropologie, tomo XXVI, l9l5,pp. 332 y 333, fig. 9.
Cabré, J., El arte rupestre en España, Madrid , 1915, pp. 76, 207, 219 y 220, fig. 103.
Beltrán, A., Arte rupestre levantino, Zaragoza , 1968, p. 68.
Adams, L., Les pintures rupestres du levant espagnol, París, l984, p.240, fig. 200-5.
Soria, M., y López, M. G., El arte rupestre en el sureste de la Península Ibérica, Jaén, 1989, pp. 58 y 59, fig. 23.
lunes, 25 de abril de 2011
SANTUARIOS IBÉRICOS:
http://perso.wanadoo.es/historiaweb/antiqva/iberos%20cordoba/santuarios_ibericos.htm
El yacimiento arqueológico de Torreparedones, en el que una misión hispano-británica llevó a cabo excavaciones en 1987, se sitúa en la campiña cordobesa, en el límite septentrional de los términos municipales de Castro del Río y Baena, tratándose de un asentamiento que ha tenido ocupación humana desde los tiempos de la Edad del Cobre y que en la etapa orientalizante (siglo VI a.C.) se dotó de una sólida muralla que en algunos puntos alcanzó los nueve metros de espesor y que reforzada con contrafuertes y torreones delimitaba un espacio interior del orden de las 10 hectáreas. Presenta esta sólida muralla una especial similitud con la de Puente Tablas, en Jaen, objeto también de recientes estudios.
Tradicionalmente el lugar ha sido conocido como el Cortijo de las Vírgenes, debido, quizás, a que algunos eruditos pensaban que aquí habían sido martirizadas, en el siglo IX, las santas Nunilo y Alodia. Es posible que la ciudad iberorromana que aquí se desarrolló fuese la colonia Ituci Virtus Iulia que cita Plinio dentro del convento jurídico Astigitano. José Antonio de la Morena, que ha investigado en este yacimiento, piensa que la denominación de Cortijo de las Vírgenes puede hacer referencia a las múltiples estatuillas-exvotos que han aparecido en este lugar, de igual modo que el Cerro de los Santos de Albacete, en el existió un importante santuario ibérico, debe también su nombre a esa misma circunstancia.
santuario.jpg (30713 bytes)
Santuario iberorromano de Torreparedones
Fuera de las murallas de Torreparedones, en el extremo meridional de la ciudad, se han excavado los vestigios de lo que hubo de ser un importante santuario ibérico, datado en los tiempos en que ya se registra aquí la presencia romana (siglos II-I a.C.). En este edificio, único santuario ibérico excavado hasta la presente, y en sus inmediaciones, se han encontrado multitud de pequeños exvotos fabricados en piedra caliza local, que destacan por su tosquedad y esquematismo. Se trata de estatuillas con representaciones de personajes que presentan un tratamiento rígido y estático: sus cuerpecitos son usualmente compactos, con los brazos pegados al cuerpo. También se han encontrado abundantes representaciones de piernas.
Estas pequeñas estatuas se interpretan como exvotos ofrecidos en lo que fue un santuario ibérico, para agradecer dones recibidos, cumplir promesas, pedir sanación de enfermedades, etc. Guardan una estrecha relación con los modernos santuarios católicos y con todo lo que su filosofía encierra. No existe mucha distancia, en ese sentido, entre la religiosidad cotidiana de los iberos y la nuestra. El santuario debía aprovechar la especial calidad mineralógica del cercano manantial de El Pilar, cuyas aguas son recomendadas para el tratamiento de enfermedades como la artritis, reumatismo, gota, etc. Las representaciones de piernas que se han identificado hablan con elocuencia. Un epígrafe procedente de este yacimiento, en el que se ha interpretado una alusión a la "Dea Caelestis" hace que se piense que el santuario hubo de tener esa advocación. Se trata de una diosa romana que se identifica con la gran diosa Tanit cartaginesa.
relieve.jpg (15333 bytes)
Relieve ibérico que muestra una pareja de mujeres en actitud oferente. Museo de Cañete de las Torres
De Torreparedones procede un bello relieve ibérico que muestra una pareja de mujeres que portan un vaso en actitud oferente. Se ha fechado entre los siglos II-I a.C. y quizás formase parte de un monumento funerario de tipo turriforme o del propio templo que existió en este santuario, cuyos vestigios han sido aflorados por la misión hispano-británica que aquí ha excavado. Esos estudios acreditan que el santuario quedó fuera de uso en los años situados en el cambio de Era, a pesar de que la ciudad siguió siendo en tiempos romanos una plaza fuerte con densa ocupación. Habrían de pasar muchos años para que en el siglo XV Torreparedones, para entonces una simple aldea rural, se convirtiera en un despoblado.
Otros dos santuarios ibéricos se tienen identificados en la provincia de Córdoba. Uno de ellos se ubicó en el Cerro de la Mesa, en Luque, en donde se han encontrado placas de piedra con grabados de équidos. El otro se situó en la Cueva de la Murcielaguina, en el paraje de Las Angosturas, en Priego de Córdoba. Enmarcada en un bellísimo paraje natural en esta cueva santuario se han encontrado diversos exvotos (cabecitas de caliza) y vestigios de las libaciones rituales que en ella debieron ser efectuadas. Se ha datado la ocupación de esta cueva, con esos fines cultuales, entre los siglos IV y III a.C.
El yacimiento arqueológico de Torreparedones, en el que una misión hispano-británica llevó a cabo excavaciones en 1987, se sitúa en la campiña cordobesa, en el límite septentrional de los términos municipales de Castro del Río y Baena, tratándose de un asentamiento que ha tenido ocupación humana desde los tiempos de la Edad del Cobre y que en la etapa orientalizante (siglo VI a.C.) se dotó de una sólida muralla que en algunos puntos alcanzó los nueve metros de espesor y que reforzada con contrafuertes y torreones delimitaba un espacio interior del orden de las 10 hectáreas. Presenta esta sólida muralla una especial similitud con la de Puente Tablas, en Jaen, objeto también de recientes estudios.
Tradicionalmente el lugar ha sido conocido como el Cortijo de las Vírgenes, debido, quizás, a que algunos eruditos pensaban que aquí habían sido martirizadas, en el siglo IX, las santas Nunilo y Alodia. Es posible que la ciudad iberorromana que aquí se desarrolló fuese la colonia Ituci Virtus Iulia que cita Plinio dentro del convento jurídico Astigitano. José Antonio de la Morena, que ha investigado en este yacimiento, piensa que la denominación de Cortijo de las Vírgenes puede hacer referencia a las múltiples estatuillas-exvotos que han aparecido en este lugar, de igual modo que el Cerro de los Santos de Albacete, en el existió un importante santuario ibérico, debe también su nombre a esa misma circunstancia.
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Santuario iberorromano de Torreparedones
Fuera de las murallas de Torreparedones, en el extremo meridional de la ciudad, se han excavado los vestigios de lo que hubo de ser un importante santuario ibérico, datado en los tiempos en que ya se registra aquí la presencia romana (siglos II-I a.C.). En este edificio, único santuario ibérico excavado hasta la presente, y en sus inmediaciones, se han encontrado multitud de pequeños exvotos fabricados en piedra caliza local, que destacan por su tosquedad y esquematismo. Se trata de estatuillas con representaciones de personajes que presentan un tratamiento rígido y estático: sus cuerpecitos son usualmente compactos, con los brazos pegados al cuerpo. También se han encontrado abundantes representaciones de piernas.
Estas pequeñas estatuas se interpretan como exvotos ofrecidos en lo que fue un santuario ibérico, para agradecer dones recibidos, cumplir promesas, pedir sanación de enfermedades, etc. Guardan una estrecha relación con los modernos santuarios católicos y con todo lo que su filosofía encierra. No existe mucha distancia, en ese sentido, entre la religiosidad cotidiana de los iberos y la nuestra. El santuario debía aprovechar la especial calidad mineralógica del cercano manantial de El Pilar, cuyas aguas son recomendadas para el tratamiento de enfermedades como la artritis, reumatismo, gota, etc. Las representaciones de piernas que se han identificado hablan con elocuencia. Un epígrafe procedente de este yacimiento, en el que se ha interpretado una alusión a la "Dea Caelestis" hace que se piense que el santuario hubo de tener esa advocación. Se trata de una diosa romana que se identifica con la gran diosa Tanit cartaginesa.
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Relieve ibérico que muestra una pareja de mujeres en actitud oferente. Museo de Cañete de las Torres
De Torreparedones procede un bello relieve ibérico que muestra una pareja de mujeres que portan un vaso en actitud oferente. Se ha fechado entre los siglos II-I a.C. y quizás formase parte de un monumento funerario de tipo turriforme o del propio templo que existió en este santuario, cuyos vestigios han sido aflorados por la misión hispano-británica que aquí ha excavado. Esos estudios acreditan que el santuario quedó fuera de uso en los años situados en el cambio de Era, a pesar de que la ciudad siguió siendo en tiempos romanos una plaza fuerte con densa ocupación. Habrían de pasar muchos años para que en el siglo XV Torreparedones, para entonces una simple aldea rural, se convirtiera en un despoblado.
Otros dos santuarios ibéricos se tienen identificados en la provincia de Córdoba. Uno de ellos se ubicó en el Cerro de la Mesa, en Luque, en donde se han encontrado placas de piedra con grabados de équidos. El otro se situó en la Cueva de la Murcielaguina, en el paraje de Las Angosturas, en Priego de Córdoba. Enmarcada en un bellísimo paraje natural en esta cueva santuario se han encontrado diversos exvotos (cabecitas de caliza) y vestigios de las libaciones rituales que en ella debieron ser efectuadas. Se ha datado la ocupación de esta cueva, con esos fines cultuales, entre los siglos IV y III a.C.
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